21/6/25

Cuauhxicalli.

La humedad se ha ido, el corazón aún tiembla tibio en la roca, los helechos y el fuego elevándose, elevarse no es ascender, es caer para ser rematado, es la inteligencia absurda y una Glock 9 mm en la mano, el es imponer la muerte para recordar los días de furia, el surco tiene forma de movimiento, confusión y frío que se arrastran entre los árboles, esperándome; mis tobillos amputados, el lodo, las trincheras hundidas, arden, batallas frías que peleo por otros, mientras otros se esconden, la patria es la moral de las circunstancias, no olvido la gloria, la mentira y el asombro de la bruma brillante, confusión y frío, al final del campo está la muerte. Desconfío del silencio, de los árboles, de los cerros que tienen el tiempo y observan nuestra muerte, las nubes en su transformación paciente que erosiona la roca, ellas también mueren, la velocidad implacable del tiempo, la destrucción vacía del átomo, y el desorden de lo que crea las cosas, una herida violenta, la premonición de los ahogados, el terror al huir, las estrellas lo había dicho; el pecho sangra, intento secar su herida, la sangre se enfría, congelada como la memoria de tu extravío, la senda y mi percepción desierta, hay mucho viento, tus recuerdos imprecisos que inventan personas, que simulan impresiones y emociones, se hacen los osados, ladridos, las fotos falsas de viajes felices, todo como testimonio de los pájaros lastimados, mujeres abandonadas en sus lágrimas, en sus delirios borrachos, sus gritos, para que les abran la jaula, los niños no deseados, azuzar el fuego para purificar los cuerpos regados, los hombres no deseados, las historias fracturadas, remotas, necesitamos compañía, historias de redención y comprensión, pero prefieres a los gatos que a tu madre, nadie estuvo aquí, miserere, las visiones de altares personales, bailes y oraciones, buscamos perdón en nuestros recuerdos que exigen solución, la culpa nos pudre, ya todo apesta en nuestra casa, ya no importan los gritos, ni la sangre hirviendo, ni lo que ha madurado, drones jubilosos, decisiones imperfectas, aquel fue el día en el que acepté sentir desde mi pequeño rincón, correr a las personas ingratas, ¿quién está realmente cerca? Cada noche te estás comiendo tus dientes, la frustración ciega de la injusticia los hace rechinar, es la ansiedad de lo incierto, los errores remotos, tu idea de justicia, el silencio se enfrenta al vacío, el vacío se enfrenta al tiempo, a la humedad, el tiempo choca con el sonido de tus dientes que rechinan, siguen tronando hasta no poder masticar, hasta no morder tu ira, la fricción de la vejez, las jacarandas se tuercen en un gran esfuerzo para madurar de fragmentos, para crecer de semillas aplastadas, ¿cómo recuperamos los años robados? Ya no hay cartas, solo frases cortas, desapariciones, ya nadie está obligado a responder, los hombres intoxicados lloran, los hombres que no conocen la verdad, y que penetran mujeres para corromperlas, para ensuciar la ingenuidad de la risa, hombres mediocres e iracundos, condenados al abandono, a la cárcel, al alcohol, el encierro era el fin, ya están en la cueva, tiene 22 años y está rabioso, tiene 22 años y le hemos dado cadena perpetua, el tamaño de la bóveda y la repetición del odio, el clown y la luz, piruetas para reír, gente insulsa; sentenciados a la soledad, 1 pedernal, nuestra historia en este lugar tiene validez, aún podemos cuidarnos, y llamarnos de otro modo, podemos intentar ser jóvenes, y mantener el silencio amable para cuidarnos, no tengo recuerdos venideros, pero simulo que me extingo y que mi rastro es un fósil de hormiga, un petrograbado para las estrellas, simulo mi aversión, mi confusión espiritual que juzga la esperanza del pobre y el confort del rico, es mejor no saber tu nombre,  así el sonido que cura el sufrimiento y extingue la rabia, nos dejará a un lado para dejar hacer a los demás, te has convertido en un asesino, eres parte de la profecía, eres in instrumento que sabía leer la luz, ahora morirás sin comprender el mundo, hasta aquí llega tu entrenamiento, hubo quien quiso curarte con canciones repetitivas, con fatiga y claridad, agotar el cuerpo como gastar las risas, atacar el exceso de peso que no te gusta, pero tú que eres la verdad, y que dejas que el tiempo suceda y se propague, no puedes decir tu nombre, lo simple y lo complejo, la fuerza del símbolo, siempre decías más cuando hablabas de correr, el rigor de las imágenes, aunque nos falta rigor frente a la negligencia, quizás es mejor no ir a ninguna parte, es doloroso conocer realmente a alguien, recibirte sin aceptarte, como cruzar por una puerta antigua sin velas, como esperar la lluvia desde la ventana, el horno está listo para recibirte, como acabarte los dientes por tu padre extraviado, deseamos expandirnos, pero el mundo nos advierte de su soledad, nadie es tu familia, y todos somos vulnerables, todos ya debemos despedirnos, aunque niegues que les deseas tu sombra, es un milagro volar a lugares desconocidos y ver desde arriba, sueño con un lago, imagino que la simulación del dinero desaparece, y que los vendedores agóbianos son libres, y que los documentales de deportistas exitosos no son ciertos, que todo es una cárcel para adorar a la muerte y a las cosas que compré fingiendo que me interesaban, ¿quién busca la verdad? Deja de temer desertor, deja de gritar con tu martillo infantil, no te asustes de tu catástrofe, ya no tienes casa ni piedras, ni colibríes, ni sol, ni montaña, ni guerra, una ruta de flores, con pueblos bellos, y apellidos que pronto se borran, yo también soy el último de mi estirpe, todos los hombres que me antecedieron simplificaron su ruta, todos tiene perdón y piedad, ahora también son desterrados, pero quizás la epifanía existe.

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